domingo, 9 de agosto de 2015

Allí donde me recreo

Hola chic@s, perdonad por la tardanza!, pero como os comenté en mi última entrada las vacaciones estaban por llegar... y llegaron y se gastaron, al parecer en lo que a viaje se refiere,  como se suele decir... " lo bueno acaba pronto" 
 Quienes me siguen por Instagram y Facebook han podido ver un adelanto de donde he estado y algunos de los sitios  que os voy a enseñar. Son tantos los rincones que me gustaría enseñaros, que no sé muy bien por donde empezar!, así que paciencia, prometo contaros todo.

El destino elegido para pasar las vacaciones fue Suiza, y como nos parecía poco, se nos ocurrió  meter en el recorrido un trocito de la Selva Negra por la parte de Alemania, y fue todo un acierto, porque por unanimidad ha sido lo que más nos ha gustado, así que voy empezar por ella....





Cuando los romanos bautizaron este extremo suroccidental de Alemania como "Populus Nigra" lo hicieron inspirados por un temor a la oscuridad que la frondosidad de montes y bosques provocaba en los caminos, donde luces y sombras se alían con árboles centenarios, rocas vigilantes y lagos insondables que fertilizan la imaginación y producen leyendas que se transmiten  a través de generaciones. 
Vampiros, elfos, duendes, hadas, brujas y ogros son los pobladores ocultos de una zona que abarca unos 160 kilómetros  de norte a  sur y que ocupa una franja de entre 30 y 60 kilómetros. 

 





Leyendas como la de los amores entre Berthold y Eveline son las que nos hacen buscar con mayor interés la laguna escondida en lo más denso del bosque, donde el hijo del guardabosques de Tuttlingen descubrió a la bella criatura nocturna.


 El hijo del guardabosques de Tuttlingen volvía a una hora avanzada de la noche de una sesión báquica en la que se había vaciado más botellas de lo razonable.

El joven que se llamaba Berthold, atravesaba canturreando los prados inundados por los rayos de luna y los agradables bosques de abetos más oscuros. De repente se detuvo bruscamente, algo sobrenatural parecía clavarlo en el suelo. A pocos metros del camino se extendía una laguna llena de flores, cuyas orillas suavemente inclinadas se perdían entre las cañas.

 
A dos pasos de la orilla, una joven encantadora, sumergida en el agua hasta la cintura, peinaba su larga cabellera. Pero la impresiónn de Berthold fue mayor cuando la joven, en vez de huir, le respondió con dulzura, sin mostrar el menor temor.


El joven volvió a ver a la muchacha al dia siguiente y pronto nació entre los dos una profunda pasión. Entonces la muchacha de las aguas hizo saber a su enamorado que se llamaba Eveline, que era de la raza de las ondinas y que para casarse con ella debería hacer una promesa: " no ir nunca con ella sobre el agua"

Berthold hizo la promesa y se consumó el matrimonio. Era una alegría verlos,  las dos criaturas se amaban con  tanta naturalidad que los vecinos sentían deseos de imitarlos.

Una mañana Berthold dijo a su mujer: 
 -Luego saldrás conmigo, te he preparado una sorpresa.

Cuando llegaron a la laguna en la que Eveline se había aparecido por primera vez, el joven sacó de un paquete dos pares de patines y exclamó:
- ¡ Qué alegría esposa mía !, te voy a enseñar a patinar
Pero Eveline se puso pálida como la nieve.
-¡Tu promesa! ¡Olvidas tu promesa!- exclamó con una voz lamentable.

Berthold se echó a reir y levantando a su mujer en volandas, la depositó sobre el hielo.
Pero ¡ay! el hielo se rompió y, mientras Berthold se agarraba desesperado a los bloques de hielo, Eveline se sumergió y desapareció para siempre...
 
Pasaron los años, y el tiempo secó las lágrimas del guardabosques.
Sus amigos le hicieron comprender que era demasiado joven para quedarse viudo, por lo que el joven decidió volver a casarse con una graciosa muchacha que no pedía otra cosa que hacer feliz al apuesto muchacho.
 Mientras los violines resonaban a lo lejos, los recién casados penetraban en la habitación nupcial, de repente, una sombra apareció en medio de ellos y los separó. Era Eveline...al día siguiente volvió a ocurrir, y al otro, y al otro...así la escena se repetía y Eveline aparecía siempre para reclamar sus derechos.

La recién casada  regresó a casa de su madre y Berthold permanece encerrado en una casa de salud, donde habla sin cesar de la bella ondina que vive en el fondo de la laguna...





 La característica oscuridad de estos bosques se debe a la espesura del manto vegetal que los cubre. Abetos y píceas son especies predominantes y materia prima fundamental de una activa, y al tiempo cuidadosa industria forestal.









La creación de parques naturales ha sido el método elegido por las autoridades alemanas para garantizar la preservación de la riqueza paisajística, ecológica y cultural de la Selva Negra
Prácticamente abarcan la totalidad de su extensión y facilitan al viajero una red de senderos excelentemente señalizados que podrás recorrer enlazando con alguna de las famosas estaciones termales alemanas, como la distinguida Baden-Baden, Bad Krozingen o Bad Bellingen.


















Y además a todo esto le sumamos que nos alojamos en un hotel de gestión familiar ubicado en la Ruta del Vino de Baden y situado en el tranquilo Schwarzwaldort Waldulm, donde las vistas de nuestros balcones daban a los viñedos de los alrededores y al campo forestal donde el Sr. René dueño de todo esto, me hizo sentir por unos días como una reina. The Queen...




                     Allí donde me recreo...


































Hasta la próxima semana. Besos

2 comentarios:

  1. Que lugar más bonito me han encantado las fotos y la historia. Por cierto un 10 para tu mochila.
    www.vivelamodaloca.es

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por seguirme... la mochila la compré en Granada hace un par de años.

    ResponderEliminar